Wednesday, March 30, 2005

Una mancha en el agua

Un documental de Pablo Romano

Producida por Calanda Producciones (Argentina)
Con la participación de
Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Argentina)/ Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe (Argentina)/ Secretaría de Cultura y Educación Municipalidad de Rosario (Argentina)/ Agencia Española de Cooperación Internacional (España)/ Fondo Nacional de las Artes (Argentina)/ Kunsthochschule Für Medien (Alemania)


SINOPSIS: documental acerca del registro de una experiencia. Mi experiencia frente al río Paraná a la altura del paralelo 33. Es un intento de registrar al río como memoria de agua en movimiento, un propósito por demás utópico. Narrado por el cineasta Fernando Birri.


El documental es parte de un proyecto llamado "Paraná: paralelo 33", que consiste en la realización de cuatro documentales sobre el río Paraná, sus islas y la vida diaria de los habitantes. Para ello se pretende registrar cómo el río Paraná a la altura del paralelo 33, la ciudad de Rosario en Argentina, transforma y modifica tanto al hombre de las islas como al de ciudad, no solo en su aspecto económico sino en la visión que posee del mundo.
El Paraná es uno de los ríos más importantes de América junto con el río Amazonas, así como uno de los más caudalosos del mundo. Nace en el Brasil y termina su recorrido en el río de la Plata. En su recorrido abarca varias provincias argentinas. A su paso por Rosario se le llama Paraná Miní. La ciudad de Rosario es la segunda ciudad de la República Argentina en cantidad de habitantes. En el río Paraná hay aproximadamente 300 especies de peces.
El río cobija gran cantidad de mitos y leyendas. Actualmente, todavía se puede hallar la creencia en las angueras, los espíritus de los que se han ahogado, cuyos lamentos y silbidos penetrantes se escuchan cuando muere el día. Las mujeres de las localidades de Esquina y Reconquista aseguran que las angueras son celosas y egoístas y que salen a espiar en silencio. Carentes de forma, se instalan en las canoas y se dejan llevar por la corriente, emitiendo un silbido espeluznante que se prolonga sobre la serenidad de las aguas. Generalmente, esas embarcaciones no se recuperan nunca, y los viejos canoeros cuando reman en el río y escuchan ruidos detrás de ellos, no se dan vuelta para curiosear, pues la anguera no perdona. La gente de la costa acostumbra a colocar una cruz en el paraje donde se ahogó una persona, porque de esa manera su espíritu se amansa y no se convierte en anguera dañina.
El río Paraná ha sido vasto protagonista de la literatura del lugar, creando de esta manera nuevos mitos. Los de un río añoso, muchas veces imprevisible, frente al hombre que está solo e indefenso. El río Paraná majestuoso en su paso a Buenos Aires, provoca admiración en quienes lo contemplan. De allí los numerosos poetas que lo cantan en la actualidad. Nadie es inmune al encanto de este río. Hasta el escritor Raymond Carver, en su paso por Rosario en 1986, le dedicó un poema.

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